JESUCRISTO

La verdadera historia
Índice

Dios y la humanidad
El Dios Eterno
A la imagen de Dios
Los diez mandamientos
Rebelión de la humanidad
La muerte

El Salvador prometido
El Mesías
Emmanuel
El sufrimiento del Mesías


Jesús, el Salvador
Dios se hizo hombre
Un ángel predice el nacimiento de Jesús
El nacimiento de Jesús
El cordero de Dios
Dios amó al mundo


Jesús enseña y hace milagros
Predicación y sanidades
Las bienaventuranzas
“Es necesario nacer de nuevo”
Buscar el reino de Dios
El cielo y el infierno
El camino, la verdad, la vida
El pan de vida
El buen pastor
Predicción de su muerte
Parábolas del reino
Echa fuera un demonio
Jesús calma una tempestad
Resurrección del hijo de una viuda
Alimentación de los cinco mil
Un ciego es sanado


El sacrificio de Jesús
Jesús es rechazado
Judas traiciona a Jesús
La última cena
Un nuevo pacto
El huerto de Getsemaní
Jesús es arrestado
El juicio ante el concilio
Jesús ante Pilato
Pilato intenta salvar a Jesús
La sentencia de muerte
La crucifixión
La muerte de Jesús
Jesús es sepultado
La tumba sellada


La resurrección de Jesús
La mañana de la resurrección
Jesús aparece a las mujeres
Jesús aparece a sus discípulos
“Id por todo el mundo”
Jesús asciende al cielo


La segunda venida de Jesús
Un reino eterno
El día del Señor
El retorno glorioso
El juicio final
La gran multitud con vestiduras blancas
Todas las cosas se renuevan
Ya se cumple el tiempo


La salvación por medio de Jesús
El mundo es culpable ante Dios
Las buenas noticias
La justificación es sólo por fe
Hay que reconciliarse con Dios
La gracia de Dios para nosotros
Hijos de Dios
Lo eterno
Cristo es el amor de Dios
La verdadera adoración


Canciones y oraciones
Una oración de arrepentimiento
El Señor es mi pastor
El Dios perdonador


Copyright © 2011 by the Bible Distribution Club
[Club de Distribución de la Biblia]
Las citas bíblicas se han tomado de LA BIBLIA DE LAS AMÉRICAS®
© Copyright 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation (www.LBLA.com).
Usado con permiso.
Ilustraciones copyright © 2010 by Asia Bible Society



Prólogo

Todo lo que este libro contiene son extractos de la Biblia.

El tema central de la Biblia es Jesús, a quien los cristianos han aceptado como el Mesías* (o Cristo) prometido, y el misterio del reino de los cielos que ha de venir.

El asombroso mensaje de la Biblia es que el Creador del universo se hizo hombre, un hombre como nosotros, porque nos amaba y quería salvarnos de las horribles consecuencias de nuestro pecado. Él mismo, el Rey glorioso, el poderoso Creador, el Dios santo, vino a este malvado y miserable mundo y se constituyó en representante del hombre y sustituto por nuestros pecados. Eso significa que nuestros pecados son perdonados y que podemos
creer en la promesa de Dios, la maravillosa noticia de que Él nos ha dado vida eterna. La buena noticia de dicha promesa constituye el punto central del mensaje bíblico.




Acerca de la Biblia

La Biblia se compone de dos libros llamados el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. La palabra “testamento” significa una declaración o un contrato, o en algunos casos la exposición de la última voluntad de una persona. Según se usa aquí, “testamento” significa el contrato o la promesa por la cual Dios asume una obligación en su relación con la humanidad.

El contrato de la salvación que Dios nos ha dado se basa en la muerte y la resurrección de Jesucristo. Jesús, el Hijo de Dios, vino a esta tierra hace unos 2000 años. El contrato escrito antes de Cristo se llama el Antiguo Testamento y el contrato escrito después de Cristo se llama el Nuevo Testamento.


Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia.

2 Timoteo 3:16
   

Dios y la humanidad
El Dios Eterno

Él es el que está sentado sobre la redondez de la
tierra...
¿A quién, pues, me haréis semejante para que yo
     sea su igual?—dice el Santo.
Alzad a lo alto vuestros ojos y ved quién ha creado
     estos astros:
el que hace salir en orden a su ejército,
y a todos llama por su nombre.
El Dios eterno, el SEÑOR,
     el creador de los confines de la tierra...
Su entendimiento es inescrutable.

El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él hay, puesto que es Señor del cielo y de la tierra, no mora en templos hechos por manos de hombres, ni es servido por manos humanas, como si necesitara de algo, puesto que Él da a todos vida y aliento y todas las cosas; y de uno hizo todas las naciones del mundo para que habitaran sobre toda la faz de la tierra, habiendo determinado sus tiempos señalados y los límites de su habitación, para que buscaran a Dios, si de alguna manera, palpando, le hallen, aunque no está lejos de ninguno de nosotros...

Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen excusa.

Isaías 40:22,25-26,28; Hechos 17:24-27; Romanos 1:20


A la imagen de Dios

Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza...

Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla...

Génesis 1:26-28


Los diez mandamientos

Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:

•    Yo soy el SEÑOR tu Dios...
No tendrás otros dioses delante de mí.
•    No te harás ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No los adorarás ni los servirás...
•    No tomarás el nombre del SEÑOR tu Dios en vano, porque el SEÑOR no tendrá por inocente al que tome su nombre en vano.
•    Acuérdate del día de reposo para santificarlo.
•    Seis días trabajarás y harás toda tu obra, mas el séptimo día es día de reposo para el SEÑOR tu Dios; no harás en él obra alguna... Porque en seis días hizo el SEÑOR los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, el SEÑOR bendijo el día de reposo y lo santificó.
•    Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da.
•    No matarás.
•    No cometerás adulterio.
•    No hurtarás.
•    No darás falso testimonio contra tu prójimo.
•    No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.
Éxodo 20:1-17


Rebelión de la humanidad

Han abandonado al SEÑOR, han despreciado al Santo de Israel, se han apartado de Él.

Y así como ellos no tuvieron a bien reconocer a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, para que hicieran las cosas que no convienen; estando llenos de toda injusticia, maldad, avaricia y malicia; colmados de envidia, homicidios, pleitos, engaños y malignidad; Son chismosos, detractores, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos, inventores de lo malo, desobedientes a los padres, sin entendimiento, indignos de confianza, sin amor, despiadados; los cuales, aunque conocen el decreto de Dios que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también dan su aprobación a los que las practican.

Isaías 1:4; Romanos 1:28-32


La muerte

¡Ay del impío! Le irá mal... Por tanto, como consume el rastrojo la lengua de fuego, y la hierba seca cae ante la llama, su raíz como podredumbre se volverá y su flor como polvo será esparcida; porque desecharon la ley del SEÑOR de los ejércitos, y despreciaron la palabra del Santo de Israel. Por tanto el Seol ha ensanchado su garganta y ha abierto sin medida su boca; y a él desciende el esplendor de Jerusalén, su multitud, su alboroto y el que se divertía en ella.
Isaías 3:11; 5:14,24


  El Salvador prometido
(de las profecías de Isaías*)
*Isaías: El profeta y poeta Isaías vivió aproximadamente en los años 760-698 antes de Cristo.
El Mesías

Yo soy el SEÑOR, en justicia te he llamado...

y te pondré como pacto para el pueblo, como luz para las naciones,

para que abras los ojos a los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos,

y de la prisión a los que moran en tinieblas.

Prestadme atención, pueblo mío, y oídme, nación mía;

porque de mí saldrá una ley, y estableceré mi justicia para luz de los pueblos.

Cerca está mi justicia, ha salido mi salvación, y mis brazos juzgarán a los pueblos;

por mí esperan las costas, y en mi brazo ponen su esperanza.

Y reposará sobre Él el

Espíritu del SEÑOR, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del SEÑOR.
Isaías 42:6-7; 51:4-5; 11:2


*Emmanuel significa “Dios está con nosotros”.
Emmanuel

Por tanto, el Señor mismo os dará una señal:

He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel*.

Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado,

y la soberanía reposará sobre sus hombros;

y se llamará su nombre Admirable Consejero,

Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. El aumento de su soberanía y de la paz no tendrán fin...

Isaías 7:14; 9:6-7


El sufrimiento del Mesías

Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores;

mas Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades.

El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por sus heridas hemos sido sanados.

Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino;

pero el SEÑOR hizo que cayera sobre Él la iniquidad de todos nosotros.

Fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca;

como cordero que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, no abrió Él su boca.

Pero quiso el SEÑOR quebrantarle, sometiéndole a padecimiento...

Mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos.
Isaías 53:4-7,10-11


  Jesús, el Salvador
*Verbo: La palabra griega “Logos”, que aquí se traduce como “Verbo”, es difícil de expresar en español. Los filósofos griegos la usaban para referirse al Principio Divino, o la Mente Divina, que gobierna el universo. Otras traducciones imprecisas son lógica, razón, significado e idioma. Juan, el discípulo de Jesús, aquí afirma enfáticamente que Jesús (el Cristo) es el Dios que creó el universo y todas las cosas que hay en él.
Dios se hizo hombre

En el principio existía el Verbo,* y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.

Él estaba en el principio con Dios.

Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

Y el Verbo [Jesús] se hizo carne, y habitó entre nosotros,

y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios,

que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer.

Jaun 1:1-4,14,18


  Un ángel predice el nacimiento de Jesús

Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre que se llamaba José, de los descendientes de David; y el nombre de la virgen era María.

Y entrando el ángel, le dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo... No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que soy virgen?

Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso lo santo que nacerá será llamado Hijo de Dios... Porque ninguna cosa será imposible para Dios.”

Lucas 1:26-36,37


  El nacimiento de Jesús

Y aconteció en aquellos días que salió un edicto de César Augusto, para que se hiciera un censo de todo el mundo habitado. Este fue el primer censo
que se levantó cuando Cirenio era gobernador de Siria. Y todos se dirigían a inscribirse en el censo, cada uno a su ciudad.

Y también José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por ser él de la casa y de la familia de David, para inscribirse junto con María, desposada con él, la cual estaba encinta. Y sucedió que mientras estaban ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito; le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había hablado por medio del profeta, diciendo: He aquí, la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: Dios con nosotros.
Lucas 2:1-7;
Mateo 1:22-23



*Cordero de Dios: En los días de Jesús, los judíos creían que, a fin de ser limpios del pecado y salvarse de la justa ira de Dios, debían sacrificar un cordero para purgar su pecado. Juan llamó a Jesús “el cordero de Dios” porque sabía que Jesús había sido destinado a morir como castigo por los pecados de toda la humanidad.




El cordero de Dios

Y sucedió en aquellos días que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. E inmediatamente, al salir del agua, vio que los cielos se abrían, y que el Espíritu como paloma descendía sobre Él; y vino una voz de los cielos, que decía: Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido.

Y cuando comenzó su ministerio, Jesús mismo tenía unos treinta años... Al día siguiente [Juan] vio a Jesús que venía hacia él, y dijo: He ahí el Cordero de Dios,* que quita el pecado del mundo. Y yo le he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios.

Marcos 1:9-11;
Lucas 3:23; Jaun 1:29,34
  Dios amó al mundo

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él. El que cree en Él [Jesús] no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Jaun 3:16-18


  Jesús enseña y hace milagros
Predicación y sanidades

Desde entonces Jesús comenzó a predicar y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Y Jesús iba por toda Galilea, enseñando en sus sinagogas y proclamando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y se extendió su fama por toda Siria; y traían a Él todos los que estaban enfermos, afectados con diversas enfermedades y dolores, endemoniados, epilépticos y paralíticos; y Él los sanaba.

Mateo 4:17,23-24


  Las bienaventuranzas

Y cuando vio las multitudes, subió al monte; y después de sentarse, sus discípulos se acercaron a Él. Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:

Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados.

Bienaventurados los humildes, pues ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos recibirán misericordia.

Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados aquellos que han sido perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos.
Mateo 5:1-10


*Nacer de nuevo: Significa un cambio completo, como volver a nacer. Dicho cambio ocurre por obra del Espíritu Santo de Dios.

“Es necesario nacer de nuevo”

Había un hombre de los fariseos, llamado Nicodemo, prominente entre los judíos. Este vino a Jesús de noche y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer las señales que tú haces si Dios no está con él.

Respondió Jesús y le dijo: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo,* no puede ver el reino de Dios.

Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?

Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te asombres de que te haya dicho: “Os es necesario nacer de nuevo”.

Jaun 3:1-7


Buscar el reino de Dios

[Jesús dijo:] Pero buscad primero su reino y su justicia...

Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

Cuidaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces...

Por sus frutos los conoceréis.

Mateo 6:33; 7:13-16


*Hijo del Hombre: El título con que Jesús más frecuentemente se identificaba.
El cielo y el infierno

[Jesús dijo:] En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.

No os admiréis de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, y saldrán: los que hicieron lo bueno, a resurrección de vida, y los que practicaron lo malo, a resurrección de juicio.

El Hijo del Hombre* enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad; y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos, que oiga.

Jaun 5:24,28-29; Mateo 13:41-43





El camino, la verdad, la vida

Jesús les habló otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida... Yo soy el camino, y la verdad, y la vida... Nadie viene al Padre sino por mí. Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás.
Jaun 8:12; 14:6; 11:25-26


  El pan de vida

Jesús les dijo: Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed.

Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que viene a mí, de ningún modo lo echaré fuera.

Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que Él me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él, tenga vida eterna, y yo mismo lo resucitaré en el día final.

Jaun 6:35,37,39-40


El buen pastor

Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas.

Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y las mías me conocen, de igual manera que el Padre me conoce y yo conozco al Padre, y doy mi vida por las ovejas. Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que yo la doy de mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de mi Padre.
Jaun 10:11,14-15,17-18


  Predicción de su muerte

Cuando Jesús iba subiendo a Jerusalén, tomó aparte a los doce discípulos, y por el camino les dijo: He aquí, subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y escribas, y le condenarán a muerte; y le entregarán a los gentiles para burlarse de Él, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará.
Mateo 20:17-19


Parábolas del reino

El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo.

El reino de los cielos también es semejante a un mercader que busca perlas finas, y al encontrar una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.

El reino de los cielos también es semejante a una red barredera que se echó en el mar, y recogió peces de toda clase; y cuando se llenó, la sacaron a la playa; y se sentaron y recogieron los peces buenos en canastas, pero echaron fuera los malos. Así será en el fin del mundo; los ángeles saldrán, y sacarán a los malos de entre los justos, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes.
Mateo 13:44-50



*Sinagoga: Un lugar donde los judíos se reunían para orar, adorar a Dios y enseñar las Escrituras.
Echa fuera un demonio

Entraron en Capernaúm; y enseguida, en el día de reposo entrando Jesús en la sinagoga* comenzó a enseñar.

Y he aquí estaba en la sinagoga de ellos un hombre con un espíritu inmundo, el cual comenzó a gritar, diciendo: ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién
eres: el Santo de Dios.

Jesús lo reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él! Entonces el espíritu inmundo, causándole convulsiones, gritó a gran voz y salió de él.

Y todos se asombraron de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¡Una enseñanza nueva con autoridad! Él manda aun a los espíritus inmundos y le obedecen.
Marcos 1:21,23-27



Jesús calma una tempestad

Ese día, caída ya la tarde, [Jesús] les dijo: Pasemos al otro lado [del lago].

Pero se levantó una violenta tempestad, y las olas se lanzaban sobre la barca de tal manera que ya se anegaba la barca. Él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; entonces le despertaron y le dijeron: Maestro, ¿no te importa que perezcamos?

Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: ¡Cálmate, sosiégate! Y el viento cesó, y sobrevino una gran calma.

Entonces les dijo: ¿Por qué estáis amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?

Y se llenaron de gran temor, y se decían unos a otros: ¿Quién, pues, es este que aun el viento y el mar le obedecen?
Marcos 4:35,37-41



  Resurrección del hijo de una viuda

Aconteció poco después que Jesús fue a una ciudad llamada Naín; y sus discípulos iban con Él acompañados por una gran multitud. Y cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, he aquí, sacaban fuera a un muerto, hijo único de su madre, y ella era viuda; y un grupo numeroso de la ciudad estaba con ella. Al verla, el Señor tuvo compasión de ella, y le dijo: No llores. Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y Jesús dijo: Joven, a ti te digo: ¡Levántate!

El que había muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta ha surgido entre nosotros, y: Dios ha visitado a su pueblo.
Lucas 7:11-16



Alimentación de los cinco mil

Y cuando los apóstoles regresaron, dieron cuenta a Jesús de todo lo que habían hecho. Y Él, tomándolos consigo, se retiró aparte a una ciudad llamada Betsaida. Pero cuando la gente se dio cuenta de esto, le siguió; y Jesús, recibiéndolos, les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que tenían necesidad de ser curados.

El día comenzaba a declinar, y acercándose los doce, le dijeron: Despide a la multitud, para que vayan a las aldeas y campos de los alrededores, y hallen alojamiento y consigan alimentos; porque aquí estamos en un lugar desierto.

Pero Él les dijo: Dadles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos más que cinco panes y dos peces, a no ser que vayamos y compremos alimentos para toda esta gente. (Porque había como cinco mil hombres.)

Y Jesús dijo a sus discípulos: Haced que se recuesten en grupos como de cincuenta cada uno. Así lo hicieron, haciendo recostar a todos. Y tomando los cinco panes y los dos peces, levantando los ojos al cielo, los bendijo, y los partió, y los iba dando a los discípulos para que los sirvieran a la gente.

Todos comieron y se saciaron; y se recogieron de lo que les sobró de los pedazos: doce cestas llenas.
Lucas 9:10-17


Un ciego es sanado

Entonces llegaron a Jericó. Y cuando salía de Jericó con sus discípulos y una gran multitud, un mendigo ciego llamado Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino. Y cuando oyó que era Jesús el Nazareno, comenzó a gritar y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!

Y Jesús se detuvo y dijo: Llamadle.

Y llamaron al ciego, diciéndole: ¡Anímate! Levántate, que te llama. Y arrojando su manto, se levantó de un salto y fue a Jesús. Y dirigiéndose a él, Jesús le dijo: ¿Qué deseas que haga por ti?

Y el ciego le respondió: Raboní, que recobre la vista.

Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha sanado. Y al instante recobró la vista, y le seguía por el camino.

Marcos 10:46-52


  El sacrificio de Jesús
*Fariseos: Una secta religiosa del judaísmo que observaba la totalidad de la ley escrita y oral.
Jesús es rechazado

Pero aunque había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en Él, para que se cumpliera la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?

Sin embargo, muchos, aun de los gobernantes, creyeron en Él, pero por causa de los fariseos* no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga.

Jaun 12:37-38,42



  Judas traiciona a Jesús

Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que pertenecía al número de los doce; y él fue y discutió con los principales sacerdotes y con los oficiales sobre cómo se lo entregaría. Ellos se alegraron y convinieron en darle dinero. Él aceptó, y buscaba una oportunidad para entregarle, sin hacer un escándalo.
Lucas 22:3-6


*Pascua: El festival de los israelitas para celebrar que Dios los había liberado de Egipto.
La última cena

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.

Y estando sentados a la mesa comiendo [la cena de la Pascua*Pascua*], Jesús dijo: En verdad os digo que uno de vosotros me entregará; el que come conmigo. Ellos comenzaron a entristecerse y a decirle uno por uno: ¿Acaso soy yo? Y Él les dijo: Es uno de los doce, el que moja conmigo en el plato. Porque el Hijo del Hombre se va tal y como está escrito de Él; pero ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Mejor le fuera a ese hombre no haber nacido.

Jaun 13:1; Marcos 14:18-21


*Pacto: Un acuerdo, en este caso entre Dios y su pueblo.
Un nuevo pacto

Mientras comían, Jesús tomó pan, y habiéndolo bendecido, lo partió, y dándoselo a los discípulos, dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.

Y tomando una copa, y habiendo dado gracias, se la dio, diciendo: Bebed todos de ella; porque esto es mi sangre del nuevo pacto*, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados.
Mateo 26:26-28



  El huerto de Getsemaní

Después de haber dicho esto, Jesús salió con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto en el cual entró Él con sus discípulos.

Cuando llegó al lugar, les dijo: Orad para que no entréis en tentación. Y se apartó de ellos como a un tiro de piedra, y poniéndose de rodillas, oraba, diciendo: Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

Entonces se le apareció un ángel del cielo, fortaleciéndole. Y estando en agonía, oraba con mucho fervor; y su sudor se volvió como gruesas gotas de sangre, que caían sobre la tierra. Cuando se levantó de orar, fue a los discípulos y los halló dormidos a causa de la tristeza...

Jaun 18:1; Lucas 22:40-45


Jesús es arrestado

También Judas, el que le iba a entregar, conocía el lugar, porque Jesús se había reunido allí a menudo con sus discípulos. Entonces Judas, tomando la cohorte romana, y a varios alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue allá con linternas, antorchas y armas.

Y el que le entregaba les había dado una señal, diciendo: Al que yo bese, ése es; prendedle. Y enseguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Rabí! Y le besó.

Entonces la cohorte romana, el comandante y los alguaciles de los judíos prendieron a Jesús y le ataron...

Pero todo esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos le abandonaron y huyeron.

Y los que prendieron a Jesús le llevaron ante el sumo sacerdote Caifás, donde estaban reunidos los escribas y los ancianos.

Jaun 18:2-3;
Mateo 26:48-49; Jaun 18:12;
Mateo 26:56-57




*Concilio: El sanedrín o consejo supremo del judaísmo, compuesto por 70 miembros.
El juicio ante el concilio

Y los principales sacerdotes y todo el concilio* procuraban obtener falso testimonio contra Jesús, con el fin de darle muerte, y no lo hallaron a pesar de que se presentaron muchos falsos testigos...

Y el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.

Jesús le dijo: Tú mismo lo has dicho; sin embargo, os digo que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder, y viniendo sobre las nubes del cielo.

Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos de más testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído la blasfemia; ¿qué os parece?

Ellos respondieron y dijeron: ¡Es reo de muerte! Entonces le escupieron en el rostro y le dieron de puñetazos; y otros le abofeteaban, diciendo: Adivina,
Cristo, ¿quién es el que te ha golpeado?

Mateo 26:59-60,63-68


Jesús ante Pilato

Cuando llegó la mañana... le llevaron y le entregaron a Pilato, el gobernador [romano].

Entonces Pilato les dijo: Llevadle vosotros, y juzgadle conforme a vuestra ley.

Los judíos le dijeron: A nosotros no nos es permitido dar muerte a nadie.

Entonces Pilato volvió a entrar al Pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos?

Jesús respondió: ¿Esto lo dices por tu cuenta, o porque otros te lo han dicho de mí?

Pilato respondió: ¿Acaso soy yo judío? Tu nación y los principales sacerdotes te entregaron a mí. ¿Qué has hecho?

Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo...

Pilato entonces le dijo: ¿Así que tú eres rey?

Jesús respondió: Tú dices que soy rey. Para esto yo he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad.

Todo el que es de la verdad escucha mi voz.

Pilato le preguntó: ¿Qué es la verdad?

Y habiendo dicho esto, salió otra vez adonde estaban los judíos y les dijo: Yo no encuentro ningún delito en Él.

Pilato, pues, tomó entonces a Jesús y le azotó.

Mateo 27:1-2; Jaun 18:31,33-38; 19:1


Pilato intenta salvar a Jesús

Jesús entonces salió fuera llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el Hombre!

Entonces, cuando le vieron los principales sacerdotes y los alguaciles, gritaron, diciendo: ¡Crucifícale! ¡Crucifícale!

Pilato les dijo: Tomadle vosotros, y crucificadle, porque yo no encuentro ningún delito en Él.

Los judíos le respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según esa ley Él debe morir, porque pretendió ser el Hijo de Dios.

Entonces Pilato, cuando oyó estas palabras, se atemorizó aún más. Entró de nuevo al Pretorio y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? Pero Jesús no le dio respuesta. Pilato entonces le dijo: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte, y que tengo autoridad para crucificarte?

Jesús respondió: Ninguna autoridad tendrías sobre mí si no te hubiera sido dada de arriba...

Como resultado de esto, Pilato procuraba soltarle, pero los judíos gritaron, diciendo: Si sueltas a este, no eres amigo del César; todo el que se hace rey se opone al César.

Jaun 19:5-12


  La sentencia de muerte

Y viendo Pilato que no conseguía nada, sino que más bien se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: Soy inocente de la sangre de este justo; ¡allá vosotros!

Y respondiendo todo el pueblo, dijo: ¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!

Así que entonces le entregó a ellos para que fuera crucificado.

Mateo 27:24-25;
Jaun 19:16


  La crucifixión

Tomaron, pues, a Jesús, y Él salió cargando su cruz al sitio llamado el Lugar de la Calavera, que en hebreo se dice Gólgota, donde le crucificaron, y con Él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en medio.

Pilato también escribió un letrero y lo puso sobre la cruz. Y estaba escrito:

JESÚS EL NAZARENO,
EL REY DE LOS JUDÍOS

Jaun 19:16-19


La muerte de Jesús

Y desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra... Y alrededor de la hora novena, Jesús exclamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lema sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Entonces Jesús... dijo: ¡Consumado es! E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo, y la tierra tembló y las rocas se partieron;

El centurión y los que estaban con él custodiando a Jesús, cuando vieron el terremoto y las cosas que sucedían, se asustaron mucho, y dijeron: En verdad este era Hijo de Dios.

Mateo 27:45-46; Jaun 19:30;
Mateo 27:51,54


Jesús es sepultado

Ya al atardecer, como era el día de la preparación, es decir, la víspera del día de reposo, vino José de Arimatea, miembro prominente del concilio, que también esperaba el reino de Dios; y llenándose de valor, entró adonde estaba Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se sorprendió de que ya hubiera muerto, y llamando al centurión, le preguntó si ya estaba muerto.

Y comprobando esto por medio del centurión, le concedió el cuerpo a José, quien compró un lienzo de lino, y bajándole de la cruz, le envolvió en el lienzo de lino y le puso en un sepulcro que había sido excavado en la roca; e hizo rodar una piedra a
la entrada del sepulcro. Y María Magdalena y María, la madre de José, miraban para saber dónde le ponían.
Marcos 15:42-47


La tumba sellada

Al día siguiente, que es el día después de la preparación, se reunieron ante Pilato los principales sacerdotes y los fariseos, y le dijeron: Señor, nos acordamos que cuando aquel engañador aún vivía, dijo: “Después de tres días resucitaré”. Por eso, ordena que el sepulcro quede asegurado hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos, se lo roben, y digan al pueblo: “Ha resucitado de entre los muertos”; y el último engaño será peor que el primero.

Pilato les dijo: Una guardia tenéis; id, aseguradla como vosotros sabéis. Y fueron y aseguraron el sepulcro; y además de poner la guardia, sellaron la piedra.

Mateo 27:62-66


  La resurrección de Jesús
La mañana de la resurrección

Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María vinieron a ver el sepulcro. Y he aquí, se produjo un gran terremoto, porque un ángel del Señor descendiendo del cielo, y acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestidura blanca como la nieve; y de miedo a él los guardias temblaron y se quedaron como muertos.

Y hablando el ángel, dijo a las mujeres: Vosotras, no temáis; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, porque ha resucitado, tal como dijo. Venid, ved el lugar donde yacía. E id pronto, y decid a sus discípulos que Él ha resucitado de entre los muertos; y he aquí, Él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho.

Mateo 28:1-7


  Jesús aparece a las mujeres

Y ellas, alejándose a toda prisa del sepulcro con temor y gran gozo, corrieron a dar las noticias a sus discípulos. Y he aquí que Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies y le adoraron. Entonces Jesús les dijo: No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán.

Y regresando del sepulcro, anunciaron todas estas cosas a los once y a todos los demás. Y a ellos estas palabras les parecieron como disparates, y no las creyeron.

Mateo 28:8-10; Lucas 24:9,11


Jesús aparece a sus discípulos

Mientras ellos relataban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Pero ellos, aterrorizados y asustados, pensaron que veían un espíritu. Y Él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo. Y cuando dijo esto les mostró las manos y los pies.

Y les dijo: Esto es lo que yo os decía cuando todavía estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre mí está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.

Lucas 24:36-40,44


*Las Escrituras: Lo que conocemos como la Biblia. En ese tiempo era el Antiguo Testamento.
“Id por todo el mundo”

Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras*, y les dijo: Así está escrito, que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día; y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas.

Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

Lucas 24:45-48;
Mateo 28:18-20



Jesús asciende al cielo

A estos también, después de su padecimiento, [Jesús] se presentó vivo con muchas pruebas convincentes, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles de lo concerniente al reino de Dios.

Entonces los condujo fuera de la ciudad, hasta cerca de Betania, y alzando sus manos, los bendijo... Fue elevado mientras ellos miraban, y una nube le recibió y le ocultó de sus ojos.

Y estando mirando fijamente al cielo mientras Él ascendía, aconteció que se presentaron junto a ellos dos varones en vestiduras blancas, que les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo.

Entonces regresaron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo.

Y ellos salieron y predicaron por todas partes, colaborando el Señor con ellos, y confirmando la palabra por medio de las señales que la seguían.

Hechos 1:3; Lucas 24:50;
Hechos 1:9-12; Marcos 16:20



  La segunda venida de Jesús
*Daniel: El profeta Daniel vivió aproximadamente en los años 620~520 antes de Cristo. Era un cautivo judío en Babilonia, y posteriormente llegó a ser primer ministro de tanto Babilonia como Persia.



Un reino eterno

(profecías de Daniel*)

Seguí mirando en las visiones nocturnas, y he aquí, con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de Hombre, que se dirigió al Anciano de Días y fue presentado ante Él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran. Su dominio es un dominio eterno que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el desprecio eterno.

Daniel 7:13-14; 12:2-3
*Malaquías: El profeta Malaquías vivió aproximadamente 400 años antes de Cristo.



El día del Señor

(profecías de Malaquías*)

Porque he aquí, viene el día, ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen el mal serán como paja; y el día que va a venir les prenderá fuego — dice el SEÑOR de los ejércitos— que no les dejará ni raíz ni rama.

Mas para vosotros que teméis mi nombre, se levantará el sol de justicia con la salud en sus alas; y saldréis y saltaréis como terneros del establo.

Malaquías 4:1-2
*Amén significa “es verdad”.

*El Alfa y la Omega: La primera y la última letra del alfabeto griego.



El retorno glorioso

(profecías de Apocalipsis*)

He aquí, viene con las nubes y todo ojo le verá, aun los que le traspasaron; y todas las tribus de la tierra harán lamentación por Él; sí. Amén*.

Yo soy el Alfa y la Omega*—dice el Señor Dios— el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.

Apocalipsis 1:7-8


*Hades: La palabra griega que define el lugar de los muertos.
El juicio final

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de cuya presencia huyeron la tierra y el cielo, y no se halló lugar para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, que es el libro de la vida, y los muertos fueron juzgados por lo que estaba escrito en los libros, según sus obras.

Y el mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades* entregaron a los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras. Y la Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda: el lago de fuego. Y el que no se encontraba inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.

Apocalipsis 20:11-15


La gran multitud con vestiduras blancas

Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos. Y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero...

Estos... han lavado sus vestiduras y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por eso están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado en el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos... El Cordero en medio del trono los pastoreará y los guiará a manantiales de aguas de vida...
Apocalipsis 7:9-10,14-15,17


Todas las cosas se renuevan

Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposo.

Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado.

Apocalipsis 21:1-4


  Ya se cumple el tiempo

He aquí, yo vengo pronto, y mi recompensa está conmigo para recompensar a cada uno según sea su obra.

Bienaventurados los que lavan sus vestiduras para tener derecho al árbol de la vida y para entrar por las puertas a la ciudad. Afuera están los perros, los hechiceros, los inmorales, los asesinos, los idólatras y todo el que ama y practica la mentira.

Yo, Jesús, he enviado a mi ángel a fin de daros testimonio de estas cosas para las iglesias. Yo soy la raíz y la descendencia de David, el lucero resplandeciente de la mañana.

Y el Espíritu y la esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga;

Y el que desea, que tome gratuitamente del agua de la vida.

La gracia del Señor Jesús sea con todos.

Amén.

Apocalipsis 22:12,14-17,21


  La salvación por medio de Jesús
El mundo es culpable ante Dios

No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios;

Todos se han desviado, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

Sepulcro abierto es su garganta, engañan de continuo con su lengua,

Veneno de serpientes hay bajo sus labios;

Llena esta su boca de maldición y amargura;

Sus pies son veloces para derramar sangre; destrucción y miseria hay en sus caminos, y la senda de paz no han conocido.

No hay temor de Dios delante de sus ojos.

Romanos 3:10-18


*Gracia: El perdón y la bondad que Dios nos ofrece a pesar de que no lo merecemos.
Las buenas noticias

Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, atestiguada por la ley y los profetas; es decir, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen; porque no hay distinción; por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios...

Siendo justificados gratuitamente por su gracia* por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe...
Romanos 3:21-25


La justificación es sólo por fe

Su fe le fue contada por justicia... por nosotros, a quienes [la fe] será contada: como los que creen en aquel que levantó de los muertos a Jesús nuestro Señor, el cual fue entregado por causa de nuestras transgresiones y resucitado por causa de nuestra justificación.

...Si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo el que cree en Él no será avergonzado. Porque no hay distinción entre judío y griego, pues el mismo Señor es Señor de todos, abundando en riquezas para todos los que le invocan; porque: Todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo.

Romanos 4:24-25; 10:9-13


Hay que reconciliarse con Dios

¡Reconciliaos con Dios! Al que no conoció pecado [Jesús], [Dios] le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.

...Os exhortamos a no recibir la gracia de Dios en vano; pues Él dice: En el tiempo propicio te escuché, y en el día de salvación te socorrí. He aquí, ahora es el tiempo propicio; he aquí, ahora es el día de salvación.

2 Corinthians 5:20-21; 6:1-2


La gracia de Dios para nosotros

Porque mientras aún éramos débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos. Porque a duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno.

Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él. Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación.

Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 5:6-11; 6:23


*Abba: La palabra aramea para “padre”.
Hijos de Dios

Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús... Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte. Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne, para que el requisito de la ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Sin embargo, vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en vosotros... Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios. Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba*, Padre!

Romanos 8:1-4,9,14-15



  Lo eterno

Mirad que nadie os haga cautivos por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los principios elementales del mundo y no según Cristo. Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en Él, y habéis sido hechos completos en Él, que es la cabeza sobre todo poder y autoridad...
Colosenses 2:8-10


*Abogado: Alguien llamado para ayudar, aconsejar o proteger a una persona; también se refiere al Espíritu Santo.

*Propiciación: Un sacrificio para obtener misericordia o una ofrenda para purgar los pecados. La palabra “propiciación” se relaciona con la eliminación de la ira de Dios. La muerte de Jesús es el medio por el cual Dios aparta su ira del pecador.




Cristo es el amor de Dios

Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado* tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Él mismo es la propiciación* por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.
1 Jaun 2:1-2


  La verdadera adoración

Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.
Romanos 12:1-2


  Canciones y oraciones
(de los Salmos)

Una oración de arrepentimiento

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;

conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones.

Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado.

Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí.

Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos,

de manera que eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas.

He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre.

He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo, y en lo secreto me harás conocer sabiduría.

Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve.

Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos que has quebrantado.

Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades.

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.

No me eches de tu presencia, y no quites de mí tu santo Espíritu.

Restitúyeme el gozo de tu salvación, y sostenme con un espíritu de poder.

Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti.

Líbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación; entonces mi lengua cantará con gozo tu justicia.
Salmos 51:1-14


  El Señor es mi pastor

El SEÑOR es mi pastor, nada me faltará.

En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce.

Él restaura mi alma;

Me guía por senderos de justicia por amor de su nombre.

Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento.

Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos;

Has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del SEÑOR moraré por largos días.
Salmos 23


El Dios perdonador

Bendice, alma mía, al SEÑOR, y bendiga todo mi ser su santo nombre.

Bendice, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de sus beneficios.

Él es el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades;

El que rescata de la fosa tu vida, el que te corona de bondad y compasión;

El que colma de bienes tus años, para que tu juventud se renueve como el águila.

El SEÑOR hace justicia, y juicios a favor de todos los oprimidos.

A Moisés dio a conocer sus caminos, y a los hijos de Israel sus obras.

Compasivo y clemente es el SEÑOR, lento para la ira y grande en misericordia.

No contenderá con nosotros para siempre, ni para siempre guardará su enojo.

No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades.

Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande su misericordia para los que le temen.

Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones.

Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece el SEÑOR de los que le temen.

Porque Él sabe de qué estamos hechos, se acuerda de que somos sólo polvo.

El hombre, como la hierba son sus días; como la flor del campo, así florece;

Cuando el viento pasa sobre ella, deja de ser, y su lugar ya no la reconoce.

Mas la misericordia del SEÑOR es desde la eternidad hasta la eternidad, para los que le temen, y su justicia para los hijos de los hijos, para los que guardan su pacto y se acuerdan de sus preceptos para cumplirlos.

El SEÑOR ha establecido su trono en los cielos, y su reino domina sobre todo.

Bendecid al SEÑOR, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su mandato, obedeciendo la voz de su palabra.

Bendecid al SEÑOR, vosotros todos sus ejércitos, que le servís haciendo su voluntad.

Bendecid al SEÑOR, vosotras todas sus obras, en todos los lugares de su dominio.

Bendice, alma mía, al SEÑOR.

Salmos 103